Introducción a las alteraciones psicológicas en el paciente oncológico

Alteraciones en el paciente oncológico en proceso de adaptaciónDentro de las posibles Alteraciones psicológicas en el paciente oncológico en los procesos de adaptación, centraremos nuestra atención en elaborar la ansiedad y con respecto de los trastornos del ánimo, la depresión.

Comencemos por analizar como van ligados la ansiedad y el diagnóstico de cáncer.

La ansiedad

La anudación entre ansiedad, miedo y tristeza constituye una manifestación general ente el diagnóstico de cáncer o de recidiva. A lo largo de los tratamientos oncológicos, de los seguimientos e incluso de la historia de la vida posterior, cuando el enfermo está libre de enfermedad o curado, ansiedad y cáncer aparecen estrechamente  vinculadas en casi todos los sujetos.

La ansiedad está presente en la mayoría de las experiencias de sufrimiento que puede conducir a alguna de las clasificaciones diagnósticas de los Manuales de Diagnóstico Internacionales – DSM-IV, CIE-10; RDC -. Aludiremos a la ansiedad como síntoma.

El objeto es que el psicólogo pueda valorar las experiencias subjetivas de las diferentes ansiedades en el paciente oncológico; que conozca la trascendencia que tienen para el enfermo en cuanto a su bienestar psicológico y de adaptación al proceso de enfermedad y recuperación y las tenga en cuenta  durante la intervención que plantee; ubicando al paciente en las condiciones para que sea capaz de contenerlas y atemperarlas.

Manifestaciones clínicas de ansiedad en Psicooncología

Podríamos definir la ansiedad como la manifestación de una estado emocional en el que el sujeto se siente y se describe como nervioso, inquieto, tenso, atemorizado o excesivamente preocupado por temas concretos o bien indefinidos. Quien la padece puede experimentarla de forma física y psíquica, y anudarse a importantes manifestaciones somáticas.

Factores influyentes de la tasa de ansiedad en el enfermo oncológico:

  • La experiencia de sentirse enfermo y amenazado.
  • La extensa trayectoria desde las pruebas diagnósticas hasta el final de los tratamientos antineoplásicos.
  • El malestar y la incomodidad provocados por los efectos secundarios.
  • Las consecuencias tóxico-metabólicas tanto de la enfermedad como de los tratamientos.
  • La afectación del rendimiento neuropsicológico, emocional, endocrino, hepático, etc.
  • Factores personales, familiares y de contención social.
  • Estados crónicos previos de ansiedad, personalidad premórbida y experiencias anteriores con la enfermedad y el sufrimiento

Aquella ansiedad que consideramos patológica es la incontrolable, duradera y con efectos perjudiciales sobre el rendimiento y la adaptación. Indicamos las experiencias psicológicas que constituyen la llamada ansiedad patológica:

  • Irritabilidad.
  • Dificultades para concentrarse.
  • La evocación recurrente del peligro o incluso de la muerte ante situaciones cotidianas y en principio neutrales.
  • Dificultades para dormir.
  • Aprehensión duradera.
  • La afectación del rendimiento intelectual, perceptivo y motor.

Prevalencia de la ansiedad en piscooncología

Entre el quince y el diecinueve por ciento de la población española sufre un episodio de ansiedad cada año; y entre el veinticinco y el treinta y uno por ciento lo padece al menos una vez en el desarrollo de su vida.

La prevalencia de la ansiedad en enfermos oncológicos es diferente según los instrumentos de evaluación que utilicemos, y las muestras de localizaciones tumorales. Usando los criterios diagnósticos para la investigación –RDC- en una muestra de 125 enfermas de cáncer de mama en estado inicial, se pudo evaluar la ansiedad patológica en el 1% de ellas, alcanzándose el nivel del 5% en el hospital la prevalencia de trastornos de ansiedad.

Empleando el DSM-II, diversos autores identificaron ansiedad en el 44% de pacientes con estadios tempranos de localizaciones tumorales diferentes; además pudieron constatar que el 8% padecía un  trastorno de ansiedad previamente al cáncer.

Autores como Derogatis y Morrow señalan , por medio del DSM-III-R, en una muestra de 215 pacientes oncológicos, el 13% de trastornos de adaptación con síntomas mixtos de ansiedad y depresión; y de ansiedad intensa en el 21% de pacientes.

Los trastornos de ansiedad en oncología son los más frecuentes al ser puestos en comparación con otro tipo de patologías o con población sin problemas médicos. Brandenberg encontró ansiedad clínica en el 28% de pacientes con melanoma evaluados con el HADS, y  el 15% en familiares de los enfermos.

Algunos estudios señalan que la ansiedad aumenta conforme empeora la gravedad y el pronóstico del cáncer; en la clínica psicológica podemos observar que un estadio precoz de la enfermedad o con un pronóstico favorable pueden desencadenar una potente reacción de ansiedad y de desadaptación en pacientes vulnerables, bien por personalidad o por circunstancias de orden vital, con independencia del cáncer.

El cáncer en estos casos no hace más que levantar la caja de pandora, provocando una crisis que sólo esperaba la percepción de amenaza intensa para precipitarse y eclosionar.  El pronóstico es independiente del grado de miedo o ansiedad que suscita la enfermedad.

Los trastornos del estado de ánimo

Es frecuente la precipitación de los trastornos del estado de ánimo en los enfermos con cáncer; los síntomas depresivos pueden pasar desapercibidos en esta población, y por tanto puede no recibir el tratamiento pertinente.

Enumeramos los elementos que contribuyen a desestimar la presencia de sintomatología depresiva:

  • Tendencia a considerar la normalidad en cuanto a estar deprimido por vivir una enfermedad de esta importancia, crónica y grave que amenaza a la vida.
  • Se articulan casos en los que el diagnóstico de la depresión está bajo la sombra de síntomas neurovegetativos que pueden ser secundarios  bien al propio trastorno depresivo, o al cáncer o a sus tratamientos.
  • Ausencia de reconocimiento de los trastornos afectivos. Esta ausencia no se limita sólo a los enfermos del cáncer, sino se extiende a sujetos con otras enfermedades. Por ejemplo, los internistas identifican depresiones en sólo del 25 al 50% de los enfermos que la padecen.
  • La importancia de la detección y tratamiento de este trastorno es fundamental por su elevada presencia en enfermos con cáncer durante el desarrollo de cualquier fase del proceso oncológico y en su impacto en el proceso de afrontamiento de la enfermedad.

Prevalencia y factores de riesgo de los trastornos afectivos en psicooncología

La prevalencia en la población general se estima en un tres por ciento. En los estudios de Katon y Sullivan se concluye que un seis por ciento de los enfermos de atención primaria y el once por ciento de pacientes no psiquiátricos hospitalizados padecían depresiones mayores.

La prevalencia que se señala en depresiones en oncología oscila entre un 1,5% en enfermos con leucemias agudas y un 50%  en enfermos con tumores de páncreas. La interpretación de estos resultados es compleja y la enorme variabilidad de la prevalencia detectadas se debe a que los estudios realizados difieren en su método y criterios diagnósticos, en el tipo de trastorno depresivo estudiado, en el tiempo transcurrido desde la confirmación del diagnóstico oncológico, y en el estadio de cáncer.

Es altamente probable que el 25% de los enfermos oncológicos hospitalizados cumplan  los criterios para el diagnóstico de una depresión mayor, o de un trastorno de adaptación con el ánimo deprimido.

Breivart realizó una revisión sobre consideraciones psiquiátricas en oncología, concluyendo la prevalencia de depresión en enfermos con cáncer oscila entre un 20 y un 25%, aumentando con mayores grados de incapacidad física, enfermedad más avanzada y presencia de dolor. Por su parte, Wellisch  detectó un 28% de depresiones mayores en una muestra de casi 90 adultos con tumores cerebrales, bajo el criterio del DSM-IV.

A continuación, señalamos algunos factores de riesgo para la depresión que se han detectado en enfermos de oncología:

  • Ser joven.
  • Ser mujer.
  • Estar asintomático.
  • Recibir tratamiento activo contra la enfermedad o tratamiento paliativo.
  • Aislamiento social.
  • Tendencia al pesimismo.
  • Enfermedad avanzada con un grado mayor de incapacidad asociada.
  • Pérdidas de personas paralelas al diagnóstico de cáncer.
  • Influencia socioeconómica.
  • Historia de alcoholismo u otras sustancias.
  • Historia  previa de trastornos de ánimo o de intentos de suicidio.


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