Entrevista inicial con los padres

Cuando los padres deciden consultar sobre una problemática o enfermedad de un hijo, es preciso realizar antes una entrevista con ellos. El niño no estará presente, pero en cambio si debe de ser advertid, informado,  de que se va a realizar este encuentro.

Una vez instada la cita para la entrevista, nos podemos encontrar que pueden presentarse a tal encuentro los dos padres, o uno de ellos – la probabilidad nos indica que será la madre – o quizá otro familiar, amigo  o includo hasta alguna educadora del niño/a. Esta situación, la que s eprecipite en el encuentro ya nos indica algo acerca de la dinámica familiar.

Para hacernos una idea aproximada sobre la dinámica y relaciones en el grupo familiar y en especial de la pareja, nos apoyaremos en la impresión que tengamos al reconsiderar todos los datos consignados en la entrevista.

La entrevista no es un interrogatorio, en el cual se puedan sentir enjuiciados y perseguidos; hay que tender a aliviarles de la angustia y de la culpa que la enfermedad o conflicto de un hijo despiertan;  y para ello es fundamental asumir desde el primer momento el papel de terapeutas del hijo y hacernos cargo del problema o del síntoma.

Hay tres elementos que van a influir en la información, más bien deformada e inexacta, que nos proporcionarán los padrews en este primer momento:

  • La angustia de la situación.
  • El sentimiento de enjuiciamiento, y quizá – en dependencia de su personalidad y de la actuación del terapeuta – perseguidos.
  • El tiempo concedido en esta primera entrevista es insuficiente para poder establecer un buen rapport con el terapeuta.

Debemos de tener presente los siguientes datos, básicos, recogidos de información antes de abordar al niño:

  1. Motivo de la consulta.
  2. historia del niño.
  3. Cómo se desarrolla un día de su vida diaria, un domingo y el día de su cumpleaños.
  4. Cómo es la relación de los padres entre ellos, con sus hijos y con el medio familiar inmediato.

Desde el primer momento debemos de dejar claro que existe un tiempo y que ese tiempo es para hablar del hijo/a. Necesitamos obtener los datos de mayor interés en un tiempo limitado, una hora, una hora y cuarto; el tiempo es importante porque en esa primera entrevista saldrán sólo algunos datos, y aportamos la opinión de que quizá es mejor tener varias sesiones de entrevistas con los padres, en un corto periodo, en una semana, por ejemplo, porque permiten:

    • No tener la impresión de haber hablado de miles de cosas en cada sesión, sin que estén articuladas. Es decir, introducimos un orden y dirección.
    • Permite que los padres, en la siguiente sesión, tras haber reflexionado sobre lo dicho y lo no dicho, introduzcan aquello que les parezca importnate y aún no lo hayan transmitido.
    • Por nuestra parte, les indicamos que nos tomamos el tiempo necesario para abordar la dificultad del niño, primero con los padres, dándoles un lugar de importancia en la dinámica que vamos a iniciar con el niño

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Motivo de la consulta

Este es el escollo más dificil para los padres, hablar de lo que no anda bien en y con el hijo. Uno de los primeros elementos que vamos a percibir es la resistencia de carácter inconsciente. La que corresponde a la consciente ya la han superado, al tomar la decisión de acudir a un especialista. Para ayudar a que dicha resistencia se atemperer, las indicaciones a reslizar son las siguientes:

  • Reducir el monto de angustia inicial. Si nos hacemos cargo de la enfermedad o del conflictoubicándonos como terapeuta del hijo lo conseguiremos.
  • Indicarles  que todo aquello que recuerden alrededor del motivo de consulta será importante. Por nuesra parte, anotaremos la decha de inicio, el desarrollo, agravamiento del síntoma o , en su caso, mejoría del mismo.
  • Al sentirse más atemperados de su angustia inicial, recordarán con mayor facilidad sobre los acontecimientos sobre los que les preguntaremos ulteriormente.

Los datos obtenidos no solo son valiosos por el estudio del caso, sino porque también pueden ayudarnos a comprender la etiología de las neurosis infantiles, capacitándonos así para una tarea de prevención.

La comparación de los datos obtenidos durante el tratamiento del niño con los suministrados por los padres en la entrevista inicial, es de suma importancia para valorar en profundidad las relaciones con el hijo.

Historia del niño

Hay datos fundamentales que debemos tomar nota y preguntar por ellos:

Respuesta emocional de la madre ante el anuncio del embarazo; si fue deseado o accidental, si hubo rechazo abierto con deseo de abortar e intentos realizados, o si lo aceptaron con alegría.  También podemos preguntar acerca de cómo se desarrollaron estos sentimientos, si lo aceptaron, se sintieron felices, porque desde que un niño es concebido todo lo que aontece es importante en su evolución posterior.

El rechazo emocional de la madre, por ejemplo acerca del sexo de su hijo así como a la idea de tenerlo deja huellas profundas en la psique del niño. Por ejemplo, el niño que nace con la misión de unir a una pareja en su devenir de separarse, lleva el sello de este lugar. El fracaso determinará en él una gran desconfianza en sí mismo y en su capacidad para sus realizaciones en su vida.

La respuesta que puede brindar la madre a cómo sobrellevó su embarazo nos indica cual fue la iniciación de la vida del hijo. La respuesta que nos ofrecerán no será exactamente la verdad, eso lo tenemos que esperar, pero lo que los padres nos dicen confrontado con el material ofrecido por el niño será de gran utilidad en nuestro trabajo.

No se trata, en la mayoría de las ocasiones, de un engaño consciente ni de una ocultación voluntaria, por ejemplo casos en los que hubo abortos no mentados, antes o después del nacimiento del paciente, o también circunstancias de la vida familiar durante el embarazo que han quedado completamente olvidadas.

Dificilmente las madres recuerdan y valoran conscientemente la importancia de los hechos relacionados con el embarazo y parto, pero en su inconsciente todo está grabado. Conviene preguntar:

  • Si fue a término, inducido.
  • si hubo anestesia.
  • Qué relación tenía la madre con la comadrona.
  • Si en el momento del parto conocían bien el proceso, si estaban dormidas o despiertas, acompañadas o solas.

Con estas preguntas, a veces,  se abren nuevos caminos al recuerdo y ayuda a valorar la importancia de la relación con el hijo.

Obtener información ya sobre los primeros momentos del bebé:

  • La lactancia: materna o no;  reflejo de succión; si se prendió bien al pecho; el ritmo de alimentación.La forma en que se establece  la relación con el hijo nos proporciona un dato importante no sólo de la historia del paciente sino también de la madre y de su concepto de la maternidad. Es de suma importancia en el desarrollo posterior del niño la forma en que se establece la primera relación postnatal.

    Estos detalles de la relación con el hijo, que a menudo no conseguimos de la madre, van surgiendo poco a poco del material del niño cuando este se analiza. No todo lo que él espera del mundo es alimento y tampoco es todo lo que una madre puede darle.

  • Otra de las preguntas a efectuar es como aceptó el bebé el cambio de alimentos del pecho al biberón, y de la leche a otros alimentos, de líquidos a sólidos como papillas o carne, que ya le exige masticación. Sabremos mucho así sobre el niño, la madre, y las posibilidades de ambos para desprenderse de los viejos objetos. El pasaje del pecho a otra fuente de gratificación oral exige un fuerte trabajo de elaboración psicológica. La forma en la que el niño acepta esta pérdida, y cambio, será la pauta de conducta de cómo en su vida posterior se enfrentará con las pérdidas sucesivas que le exigirán la adaptación al principio de realidad.
  • Entre el tercer y cuarto mes de vida, el niño entra en un periodo en el que su psiquismo es sometido a exigencias nuevas y definitivas, que se concretan en la segunda mitad del primer año de vida, con la iniciación de la marcha y el lenguaje. Las relaciones de dependencia e independencia entre madre e hijo se reflejan también en el interjuego que se inicia cuando un bebé comienza a sentir necesidad de moverse por sí mismo y lo expresa. La madre puede ver o no esta necesidad, y frustrarla o satisfacerla.Para el niño la marcha tiene el significado, entre otros, de la separación de la madre, iniciada ya con el nacimiento. Por lo tanto, la madre comprensiva deja caminar a su niño sin apurarlo ni trabarlo de modo que el desprendimiento sea amable y gozoso, ofreciendo así una pauta de conducta que lo guiará en sus pasos en el mundo. Por ejemplo, la tendencia a golpearse o a los accidentes es índice de una mala relación con los padres y equivale a suicidios parciales por una mala canalización de los impulsos destructivos.
  • También nos interesará saber si la aparición de las piezas dentales se acompañó de trastornos o si se produjo normalmente y en el momento adecuado. Preguntamos sobre el dormir y sus características porque están muy relacionados. En caso de haber trastornos de sueño preguntamos cúal es la conducta con el niño, y cúales son los sentimientos que despierta en los padres el síntoma. Es importante la descripción de la habitación donde duerme el bebé, si está sólo o necesita la presencia de alguien o alguna condición especial para conciliar el sueño. Durante la dentición pueden parecer trastornos transitorios de sueño, que se agravan o desaparecen de acuerdo a cómo el medio ambiente maneje la situación.
  • El uso del chupete como hábito destinado a conciliar el sueño es uno de los factores que favorecen el insomnio. Los padres suelen decir que el bebé no duerme si se lo quitan. Pero en realidad, la dificultad no es del bebé sino de los padres que postergan la decisión o crean situaciones que dificultan solucionar el problema.
  • El control de esfínteres. Si dicho control es muy temparano, muy severo, o está ligado a otros acontecimientos traumáticos, conduce a graves trastornos, en especial a la enuresis; es importante, por tanto, la actitud de la madre frente a la limpieza y suciedad. Si este aprendizaje además de ser precoz es severo, es vivido como un ataque de la madre a su interior, como retaliación a sus fantasías que en ese periodo están centradas en la pareja parental  y traerá como consecuencia una inhibición de estas fantasías con trastornos en el desarrollo de las funciones del yo.
  • Otro aspecto importante es preguntar por las  enfermedades, operaciones o traumas; consignamos en la historia no sólo la gravedad sino también la reacción emocional de los padres. Es frecuente el olvido de las fechas de la vida familiar que acompañaron estos acontecimientos. A veces es muy llamativo el olvido donde puede verse muy bien cómo la intensidad de éste se debe a la gravedad del conflicto.
  • Otra de los aspectos a preguntar es sobre la sexualidad del hijo; los padres  suelen quedar bastante asombrados por la pregunta, pero generalmente nos informan con facilidad sobre este punto, salvo cuando niegan cualquier actividad sexual del hijo. Trataremos de averiguar lo que han observado al respecto. Y es este momento de la entrevista  el que nos depara una de las mayores sorpresas, no sólo sobre los conceptos del adulto con respecto a la sexualidad del niño sino sobre la forma de responder a sus preguntas. La actitud consciente e inconsciente de los padres frente a la vida sexual de sus hijos tiene una influencia decisiva en la aceptación o rechazo que el niño tendrá de sus necesidades instintivas.
  • De igual modo es pertinente formular preguntas sobre el juego de los niños, sus juegos predilectos. La descripción detallada de las actividades que realiza el niño nos sirve para tener una visión de su neurosis o de su normalidad; Valoramos como índice grave de neurosis la inhibición para jugar. Un niño que no juega no elabora situaciones dificiles de la vida diaria y las canaliza patológicamente en síntomas o inhibiciones.
  • La entrada del niño al “colegio de niños”  puede coincidir con el nacimiento de un hermano; puede constituir un nuevo elemento de perturbación ya que el niño en estas circunstancias vive más penosamente el hecho de que le han quitado el lugar que habitualmente ocupaba en la casa.

Consultar modelo en aquí

El dia de vida.

Cuando preguntamos sobre el día de vida, debemos de interesarnos por quién los despierta, a qué hora, quién lo lleva al colegio. Si son ya niños mayores de cinco años, si se visten solos, desde cuando  precisan y se les auxilia de ayuda. Es últil conocer este primer momento del día para valorar la dependencia  o independencia adquirida de acuerdo a su edad cronológica, y la actitud de los padres frente a la precocidad o retraso en su aprendizaje

La reconstrucción de un día de vida del niño debe de hacerse mediante preguntas concretas que nos orienten sobre experiencias básicas de dependencia e independencia, libertad o coacción externas, inestabilidad o estabilidad de las normas educativas, del dar y recibir. Sabremos así si las exigencias son adecuadas o no a la edad, si hay precocidad o retraso en el desarrollo, las formas de castigo y premio, cúales son su capacidad y fuentes de goce, y sus reacciones frente a prohibiciones.

La descripción de los domingos, días de fiesta y cumpleaños nos ilustra sobre el tipo y grado de la neurosis familiar, lo que nos permite estimar mejor la del niño y orientarnos en el diagnóstico y pronóstico del caso.

Relaciones familiares.

Cuando alcanzamos el punto final de la entrevista suelen sentirse ya poco dispuestos a hacer confidencias sobre sí mismos, y en cambio inclinados a darnos una idea de su relación afectiva con el niño y de lo que significa para ellos.

Se pude comprender que poco podremos saber sobre las verdaderas relaciones entre ellos y nos limitaremos a consignar la edad, la ubicación dentro de la constelación familiar, profesión o trabajo que realizan, horas que están fuera de casa, condiciones generales de vida, sociabilidad de ellos y de sus hijos.

Es más que factible que sea preciso disponer de más de una hora para completar la historia, puesto que lo fundamental es que hayamos consignado todos los datos que podamos obtener de los padres antes de iniciar nuestra labor con el niño, sea ésta de diagnóstico o de tratamiento.

Cuando comprobamos orientaciones equivocadas por parte de los padres, nuestra actitud nunca debe de ser de censura y conviene siempre recordar que la finalidad de esta entrevista es logar alivio de las tensiones de los padres y que somos desde el primer momento los terapeutas del niño y no los censores de los padres. Estamos ahí para comprender y mejorar la situación, no para censurarla y agravarla aumentando la culpabilidad.

Una vez finalizada la entrevista, si los padres han decidido hacer solamente un diagnóstico, se les comunicará el día y la hora de la entrevista con el niño así como su duración. Si en cambio, se orientan hacia un tratamiento les proporcionaremos las indicaciones generales en las que éste se llevará a cabo.



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