Cómo deben de actuar los padres cuando se separan con respecto de sus hijos, niños y adolescentes

El psicoterapeuta siempre se pregunta cómo puede intervenir con los padres cuando se van a separar y tienen que informar de ellos a los hijos, ya sean niños o hayan alcanzado la adolescencia.

Ya de entrada indicar desde nuestra posición de terapeutas que es muy importante, imprescindible, que los padres se arroguen el derecho y la iniciativa a informar a sus hijos de ellos. Esto supone por nuestra parte la declinación de una tarea semejante a favor de ellos.

También la angustia de cómo, cuando y donde emerge en los padres de una forma rápida cuando les proponemos tal cuestión – la mayoría no se lo ha planteado, o se lo han planteado cuando ya sea un hecho registral -.

Y para intervenir con ellos, se precipitan estas palabras.

La preparación a los padres para los entrevistas con los hijos

Es responsabilidad de los padres abordar con los hijos la problemática de que ellos mismos se encuentran en el proceso de mediación, y de que los mediadores tomarán contacto con ellos para dotarles de la oportunidad de que puedan expresar aquello que piensan y sienten con los profesionales que, a su vez, trabajan con ellos.

Al decir de Françoise Dolto la palabra humaniza a la realidad, haciendo responsable de ella a los sujetos hablantes, permite no negar la realidad ni ocultarla ni transformarla ni ningunearla, sino que alcanza a identificarla, clarificarla e integrar las emociones liberándolas del dolor, a pesar de que sabemos que el punto de información es una temática compleja para los padres, siendo dolorosa en el proceso de separación. Y por supuesto, no conviene ser cómplice de la negación que seguramente pueden aportar los hijos.

Los padres tienden a creer que lo que es bueno para ellos lo es para los hijos, y no siempre es así. Tranquiliza a los padres que les expliquemos por qué anticipar los hechos permite prepararse, y en contra de lo que se cree, evita que la angustia se desborde. La información nos dispone a afrontar lo que va a ocurrir con otras estrategias, excepto si la información que se da o el modo en que se haga sea muy negativa.

¿Qué reacción cabe esperar en los hijos?

En principio, los niños no están preparados para afrontar esas situaciones, por ello es frecuente la negación de la información recibida. Nunca piensan que las broncas van a terminar así, esperan que se solucionen entre ellos, sin que impliquen a los hijos.

En el caso de los adolescentes:

“La comunicación se hace especialmente complicada porque los hijos tienden a encerrarse y los padres suelen adoptar una actitud de imposición, que rara vez funciona” (fuente: www.UCM.es)

Es conveniente, igualmente que los padres se acojan al derecho y deber de ser ellos mismos quienes informen a sus hijos de los conflictos y de las medidas que piensan tomar.

Hay que decir siempre la verdad ante las preguntas que ellos formulen, de la forma más clara, sencilla y simple. Los padres dudan sobre qué información deben dar y cómo hacerlo. Estos son algunos de los puntos que previsiblemente han de ser trabajados con ellos previamente en el proceso de mediación o en las evaluaciones psicológicas forenses, en alguna de las entrevistas:

¿Qué, cuándo, cómo, quién,…?

Normalmente se tiene clara la información que debe transmitirse, pero no así el momento de hacerlo, el cómo, y menos aún el quién.

Existe una información básica que los hijos deben conocer, y es:

  • El amor en la pareja ya no está; a diferencia para con ellos, los hijos, que no desaparece.
  • Esta situación no exige que no se pueda amar al otro progenitor; eximirles de culpa, indicando que tienen que ser leales a ellos mismos.
  • Los hijos son producto de la buena relación y amor entre los padres.
  • Asegurarles de que siempre pensarán en el bienestar de ellos, por encima de los intereses parentales. Seguirán su interés por su educación, salud e intereses.
  • Posibilidad de que exista una separación temporal de los padres e hijos.
  • La única responsabilidad de lo sucedido es de los padres, no de los hijos.
  • Indicarles que van a estar en casas distintas como padres, y que está por ver, tanto en el resultado de la mediación como en la evaluación forense, donde se ubicarán y como serán los intercambios .

En síntesis, existen cuatro unidades básicas de información en este primer momento:

  1. Falta el cariño de pareja: El amor, el cariño, la relación… no funciona, no nos queremos para vivir juntos.
  2. Cuidado y responsabilidad hacia los hijos: Los dos los van a cuidar, y los van a seguir queriendo igual, pero vamos a vivir de forma distinta a como lo hemos hecho hasta ahora.
  3. Con quién se va a vivir: “Tú o vosotros vais a vivir conmigo – a diario”, o como se haya acordado- “y los fines de semana estaréis con papá”, o como se haya acordado. “Quizá luego podáis elegir”, o como se acuerde ahora.
  4. Dónde se va a vivir: Vamos a vivir separados, en casas distintas. Va salir de casa mamá o papá. Vamos a vivir en esta casa como siempre – o si acaso va a haber cambio -.

Cómo informar

Antes de que llegue el momento de informar, aunque los padres no hayan dicho todavía ni una palabra al respecto, los niños ya son conocedores de la situación porque tienen oído y vista.

Hay padres que se empeñan en mostrar una felicidad ficticia, y los hijos se encuentran con este hecho por sorpresa, otros niños lo adivinan por conversaciones con terceros; en cambio, para otros conocer que se van a separar supone un alivio.

  • Conviene que la información sea un acuerdo por parte de ambos padres, y si es posible que sean los dos quienes estén para ofrecerla y, a la vez, aclarar las cuestiones que surjan.
  • El momento debe de ser tranquilo, el ambiente y el momento apropiado.
  • Saber lo que se quiere decir y aquello que aún no es conveniente. En todo caso, no dejarlo al azar.
  • Utilizar palabras sencillas, no mentir, contestar sinceramente a las preguntas que van a formular. Utilizar frases cortas; información clara, no ambigüa. Hablar despacio, dejar hablar a los hijos. Utilizar un lenguaje que esté al nivel de comprensión de los hijos.
  • Siempre comunicar lo que va a acontecer, no ya lo sucedido.
  • Solicitarles si la información dada lo han entendido.
  • No es necesario decirlo todo un día. Tomar cierta tranquilidad en ello por parte de los padres, dando tiempo a que puedan elaborar cierta información que al día siquiente les permita formular dudas y preguntas.
  • Puede presentarse la necesidad de realizar encuentros individuales para con algún hijo.

Cuándo informar

El momento de informar va a venir dado por algunos de los elementos que presentamos a continuación:

  • Cuando la separación emocional es un hecho.
  • Cuando se están tomando medidas dirigidas a ello.
  • Cuando en el proceso hay un punto de no retorno.
  • Durante el periodo de búsqueda de alternativas o toma de decisiones, previa información de los padres.


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